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Número 16, año 2026
Revista Catalana de Museologia

Objectes quotidians, relats compartits: l’exposició de Cal Terrisser a Martorell

Fecha publicación: 15/04/2026


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Fecha publicación: 15/04/2026

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Abstract

Este artículo analiza el proceso de diseño y desarrollo de la exposición temporal Cal Terrisser. 150 años de historia del obrador Botifoll como experiencia de transferencia del conocimiento desde la investigación histórica y arqueológica hacia la sociedad. A partir de la cultura material y de la memoria colectiva, se examina el papel del museo local como espacio de mediación, activación patrimonial y construcción de relatos compartidos.

1. Cuando la biografía se convierte en patrimonio

A lo largo de tres meses, entre el 4 de octubre de 2025 y el 11 de enero de 2026, la exposición temporal titulada Cal Terrisser. 150 años de historia del obrador Botifoll ha sido visitable en el Museo Municipal Vicenç Ros de Martorell durante las mañanas de los fines de semana. El proyecto, surgido de una iniciativa colectiva entre el Museo Municipal, el Centre d’Estudis Martorellencs y la Universidad de Barcelona, tenía como objetivo aproximar al público a la historia de la última alfarería conocida en Martorell en el 150 aniversario de su fundación. La exposición tomó como punto de partida los resultados de un proyecto de investigación histórica desarrollado a lo largo de 2025 con motivo de esta efeméride.

Este artículo presenta el proceso de diseño e implementación de la exposición,(1) un proceso que ha tenido implicaciones relevantes en la forma de afrontar la investigación misma, desde una clara voluntad de transferencia social. La incorporación de los resultados de un estudio académico a un relato dirigido a un público amplio ha permitido reflexionar sobre la construcción del discurso expositivo, sobre las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación, y sobre la necesidad de generar experiencias presenciales en las que, en este caso, los objetos se convierten en los auténticos protagonistas.

El desarrollo de la investigación facilitó el trabajo con materiales procedentes de varias colecciones particulares de cerámica popular, todas ellas obreras o adquiridas en Cal Terrisser de Martorell, que se sumaron al estudio de los fondos del Museo Municipal. Algunas de estas piezas formaban parte de la exposición permanente y otras estaban en la reserva del museo, y muchos de los visitantes de más edad recordaban haberlas tenido presentes en sus hogares. El día de la inauguración, algunos de ellos comentaban cómo de impactante resultaba constatar que elementos de su propia biografía y experiencia vital se habían convertido en objetos de interés arqueológico —una percepción que invita, inevitablemente, a reflexionar sobre el paso del tiempo— y cómo la investigación había contribuido a poner en valor unos objetos a los que, mientras formaban parte del día a día doméstico, apenas se otorgaba importancia.

Esta experiencia pone de manifiesto el potencial emocional y reflexivo del museo, así como la necesidad ineludible de transferir al conjunto de la sociedad la investigación desarrollada en el ámbito universitario. Entender el patrimonio no solo como lo antiguo o excepcional, sino también como lo vivido y compartido, se alinea con las tendencias recientes en la investigación histórica y arqueológica, así como en diversas experiencias museográficas recientes (Crossick y Kaszynska, 2016). La exposición se configura, así, como un espacio donde el recuerdo íntimo se transforma en discurso público, y donde la memoria individual se conjuga con la memoria colectiva. En este sentido, Cal Terrisser no se presenta únicamente como un conjunto de objetos, sino como un lugar de encuentro entre experiencias personales y patrimonio comunitario, en el que los visitantes pueden reconocer fragmentos de su propia historia dentro de un relato más amplio (Wood y Latham, 2013).

Paralelamente, la exposición pone en valor los procesos productivos y la actividad económica que, durante décadas, dieron respuesta a una necesidad básica de la sociedad de Martorell: la adquisición de vasijas de cerámica para sus hogares y para la actividad cotidiana. Lo que podría parecer una actividad humilde —tanto en relación con la producción como con sus usos— revela, en realidad, un entramado social extenso que permite explorar las interacciones de la economía local con el territorio y las redes de transmisión del conocimiento artesanal. Este tipo de análisis se acerca a la relación que establece el ser humano con su entorno con la voluntad de profundizar en la forma en que se explotan y se transforman los recursos naturales para satisfacer las necesidades humanas, en la construcción de lo que llamamos paisajes productivos (Ingold, 1993; Gruppuso y Whitehouse, 2020). Esta combinación entre experiencia personal, memoria comunitaria y puesta en valor de la actividad artesanal convierte la exposición en un espacio de diálogo entre visitantes, investigadores y patrimonio, y permite situar trayectorias vitales y profesionales en de una narrativa que trasciende la historia estrictamente local.

En este contexto, el museo actúa como mediador entre la investigación, la historia de la vida cotidiana y el patrimonio, articulando la comprensión del pasado social y su preservación como conocimiento accesible y significativo. Es desde esta perspectiva que este trabajo aborda el proceso de gestación de una exposición temporal fruto del diálogo entre instituciones e investigadores, así como los mecanismos adoptados para que, a pesar de su carácter efímero, algunos de sus contenidos mantengan una proyección de largo recorrido, ya sea mediante su integración en la exposición permanente del Museo Municipal o a través de recursos multimedia accesibles en línea una vez finalizada la muestra (Economou et al., 2025).

2. De la investigación a la exposición: origen y desarrollo del proyecto

La exposición parte de un proyecto de investigación desarrollado por el Centre d’Estudis Martorellencs a lo largo de 2025, con la participación del Museo Municipal Vicenç Ros de Martorell. Su gestación se inscribe en el marco de una colaboración previa del CEM con un proyecto de investigación de mayor alcance, centrado en la producción de cerámica en época moderna y contemporánea, que se desarrolla en la Universidad de Barcelona entre 2024 y 2028. Este proyecto, ARTIFACTA,(2) investiga la tradición cerámica en Cataluña y en otras zonas de la península Ibérica como fenómeno histórico y patrimonial, con el objetivo de analizar su evolución y valor cultural. El estudio de la cerámica de Martorell no estaba previsto inicialmente en este proyecto. Sin embargo, la riqueza de las fuentes disponibles, las circunstancias de la efeméride y la alineación de los objetivos de investigación con el marco general del proyecto hicieron posible el diseño de una investigación específica, centrada en la realidad de este municipio.

Este nuevo proyecto titulado La actividad cerámica en Martorell: patrimonio etnológico y cultural material(3) se dotó de objetivos propios y de una metodología de enfoque interdisciplinario, heredada de ARTIFACTA, con una base arqueológica clara, pero concebida desde un principio con un enfoque amplio, no restringido exclusivamente a la materialidad de los artefactos. Esta metodología integra la investigación documental y bibliográfica, así como la aplicación de técnicas avanzadas vinculadas al estudio de redes, el análisis espacial y la caracterización de los materiales. En este contexto, la colaboración a tres bandas entre el Centre d’Estudis Martorellencs, el Museo Municipal y la Universidad, resultó especialmente fructífera, y se vio reforzada por la incorporación de Virtual Past 3D al proyecto, lo que permitió crear una colección de gemelos digitales de una parte significativa de las piezas estudiadas.

El Museo Municipal conserva una colección de cerámica popular de 220 piezas, sobre las que no se cuenta con información. De 108 piezas se desconoce cómo han llegado al museo, 121 constan como donadas por Isidre Clopas, antiguo conservador del museo, un par proceden del antiguo hospital de Martorell, una pieza del convento de Mercedarias de Martorell, una pieza está donada por Maria Rucarols y solo una consta como donación de Josep Botifoll, además de su torno de alfarero. Al abordar el estudio de este fondo, no siempre resultaba posible determinar con certeza qué piezas habían sido efectivamente obradas o comercializadas en Cal Terrisser y cuáles eran de otras procedencias. En este sentido, la implicación del Centre d’Estudis Martorellencs y de algunos de sus miembros fue determinante para la identificación de los materiales. Como ya se ha señalado, las piezas de Cal Terrisser todavía se conservan en algunos hogares de Martorell, y la colaboración de varios propietarios, que cedieron sus vasijas para su estudio, resultó fundamental. En estos casos, la procedencia de las piezas era inequívoca, lo que permitió utilizarlas como elementos de comparación para la selección de los fondos del museo.

Por otra parte, el Museo Municipal conservaba el torno de Josep Botifoll, que desde 1950 formaba parte de la recreación del obrador de alfarero expuesto en la planta baja. Las condiciones ambientales adversas afectaron sobre todo al torno y por este motivo, en 1989, se realizaron los planos y se resguardaron las partes menos dañadas: el eje o árbol con la pala y el rodillo, la pasta y una pieza torneada de barro crudo.

Con la finalidad de evitar una mayor degradación, el torno se encontraba desmontado y depositado en el almacén del museo. Uno de los objetivos del proyecto fue, precisamente, la restauración y reconstrucción de este elemento, con la voluntad de convertirlo de nuevo en una pieza expositiva de primer orden, que actuara como uno de los ejes vertebradores de la exposición temporal y que, una vez finalizada ésta, pudiera integrarse en la exposición permanente del Museo Municipal en un espacio específico, tal como finalmente se ha llevado a cabo.

A partir del estudio conjunto de estos materiales, sumado a la investigación documental —que ha permitido reconstruir los orígenes de esta breve estirpe de alfareros, conocer su producción y reivindicar el papel que sus productos tuvieron en la cultura material de Martorell de los siglos XIX y XX—, se ha podido construir una exposición temporal que explica la trayectoria de la alfarería y da a conocer tanto sus productos como las estrategias económicas, comerciales y de pervivencia de esta familia de artesanos, representativa de un período histórico y de unas formas de trabajo determinadas. Más allá de la construcción del relato expositivo y de las estrategias de transferencia del conocimiento desplegadas durante la ejecución del proyecto —que constituyen el núcleo de este trabajo—, cabe destacar que la investigación sobre la alfarería de Martorell ha aportado también resultados relevantes en el ámbito de la investigación de base y ha abierto nuevas líneas de estudio que se prevén desarrollar en futuros trabajos.

3. Martorell y la cerámica: entre la pervivencia material y el olvido

Los resultados del proyecto de investigación han puesto de manifiesto una paradoja significativa: aunque la producción cerámica de Martorell está bien documentada (Romero y Rosal, 2014: 92-96) y tuvo una presencia continuada a lo largo de siglos, la desaparición definitiva de la actividad artesanal durante el último cuarto del siglo XX ha comportado una pérdida progresiva de la memoria colectiva asociada a este oficio. A partir de los años ochenta, el cierre de Cal Terrisser —el último obrador activo del municipio— supuso no solo la extinción de una actividad económica tradicional, sino también el inicio de un proceso de olvido social que ha desconectado buena parte de la comunidad de su pasado productivo más inmediato.

La investigación ha permitido constatar, sin embargo, que esta pérdida de memoria no ha ido acompañada de una desaparición total de los testimonios materiales. Por el contrario, numerosas piezas de cerámica procedentes de Cal Terrisser siguen presentes en muchos hogares de Martorell, integradas en el ámbito doméstico como objetos de uso cotidiano o como elementos residuales conservados sin una clara atribución de origen. Esta presencia discreta pero persistente configura lo que podemos definir como un patrimonio latente: un conjunto de bienes materiales que, a pesar de no ser reconocidos explícitamente como patrimonio, mantienen una fuerte capacidad evocadora y un potencial significativo para la reconstrucción de la memoria colectiva (Ireland et al., 2025; Deetz, 1977).

El estudio sistemático de la producción cerámica de Martorell ha permitido, por primera vez, identificar y caracterizar de forma rigurosa las piezas obradas o comercializadas desde Cal Terrisser, distinguiéndolas de otras producciones presentes en el municipio procedentes de centros como Breda, Esparreguera, Piera, Solsona o Quart, que la familia Botifoll encargaba a otros centros y distribuía en su establecimiento. Este análisis ha evidenciado la existencia de un repertorio formal y tecnológico coherente, asociado a una forma de trabajar específica, que respondía a las necesidades domésticas y productivas de la sociedad de Martorell de los siglos XIX y XX (Travé et al., 2025). Lejos de tratarse de una producción marginal, la cerámica producida por los Botifoll ocupó un lugar central en la cultura material local y contribuyó de manera decisiva a estructurar los hábitos de consumo y de uso cotidiano.

Paralelamente, el trabajo de investigación ha generado una documentación gráfica y fotográfica sistemática de los materiales estudiados, que se ha convertido en un recurso fundamental tanto para el análisis científico como para la construcción del discurso expositivo. A esta documentación se suma la creación de un repositorio digital de modelos tridimensionales correspondientes a una selección de piezas representativas, priorizando aquellas procedentes de colecciones particulares. Esta estrategia ha permitido garantizar la accesibilidad a estos materiales una vez retornados a sus propietarios tras el estudio, al mismo tiempo que ha abierto nuevas posibilidades de difusión, preservación y reutilización de los contenidos más allá del marco físico de la exposición.

La investigación documental ha completado esta lectura material permitiendo reconstruir con precisión la trayectoria de la familia Botifoll y la historia del obrador, un ejemplo interesante de transmisión de conocimientos y del oficio en el contexto de la cerámica catalana a lo largo de dos generaciones. El primer miembro documentado como alfarero es Francesc Botifoll Carafí (1849-1900), nacido en Gelida y establecido en Martorell hacia 1875 tras su matrimonio con Paula Colomé Dalmau, descendiente de dos familias de alfareros de Vilafranca del Penedès (Massanell, 1984). Este enlace familiar fue determinante en el inicio de la actividad cerámica de los Botifoll en Martorell y pone de manifiesto la existencia de vínculos y transmisiones de conocimiento entre varios centros productores del territorio. La muerte prematura de Francesc, en 1900, no comportó la extinción del negocio familiar, que fue continuado por su viuda y dos de sus hijos.

Paula Colomé asumió la titularidad de la alfarería y figuró en los registros de la contribución industrial hasta 1930. Joan Botifoll, que había iniciado una trayectoria religiosa como escolano de Montserrat y seminarista, tuvo que abandonarla para hacerse cargo del negocio familiar hasta su muerte en 1943; y su hermano Josep, documentado como titular de la alfarería a partir de 1931, mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo. Con la muerte de Josep Botifoll, en 1981, se ponía fin a una estirpe de alfareros activa durante más de un siglo, profundamente arraigada en la vida económica y social de Martorell, y ampliamente reconocida por la población como parte constitutiva de su identidad local.

En este contexto, los resultados del proyecto hicieron patente la necesidad de ir más allá del ámbito estrictamente académico. La coexistencia de una documentación histórica sólida, de un patrimonio material todavía presente pero descontextualizado, y de una memoria colectiva desvanecida hacía imprescindible articular un relato capaz de reconectar estos elementos. La exposición se concibió, de este modo, como una herramienta fundamental para activar este patrimonio latente, dotarlo de significado y devolverlo a la comunidad en forma de discurso compartido. Así, Cal Terrisser no responde únicamente a la voluntad de mostrar unos objetos o de explicar la historia de un obrador concreto, sino que se erige como una respuesta museográfica a una situación de olvido progresivo, ofreciendo un marco interpretativo que permite entender la cerámica como expresión de la vida cotidiana, del trabajo artesanal y de las relaciones sociales que definieron a Martorell durante buena parte de su historia reciente.

4. Objetos cotidianos, relatos compartidos: construir el discurso expositivo

Uno de los objetivos centrales del proyecto fue devolver el conocimiento generado a la ciudadanía mediante la construcción de un relato capaz de resultar evocador para la población. Se trataba de facilitar que los visitantes pudieran reconocer recuerdos propios, recuperar fragmentos de la historia reciente del municipio y generar un cierto sentimiento de pertenencia alrededor de una actividad artesanal concreta, cuyos productos habían llegado a prácticamente todos los hogares de la población. Con esta voluntad, los resultados de la investigación se tradujeron en un conjunto de recursos que han tomado forma tanto en una exposición temporal que ha albergado el Museo Municipal como en contenidos accesibles en línea.

Los elementos físicos que articulan el discurso expositivo eran, por un lado, el torno de alfarero —que tomaba protagonismo en uno de los extremos del recorrido— y, por el otro, seis tipologías de vasijas (tinas, cubos, cántaros, botijos, comederos y abrevaderos) que configuran la producción más característica de Cal Terrisser y que son también las mejor representadas en el registro material conservado. La exposición, situada en el centro de la nave principal del museo, ocupaba una superficie rectangular de unos 25 m2. Al acceder al espacio, un panel de bienvenida que emulaba un obrador ocultaba inicialmente la visión directa del conjunto e introducía al visitante a través de un primer impacto visual: las grandes tinas o jarras destinadas al almacenamiento de aceite, piezas emblemáticas del obrador que, por sus dimensiones, fueron expuestas directamente sobre el suelo.

Tras este primer plafón, tres plafones de dimensiones menores contextualizaban al visitante y ofrecían las claves básicas para la comprensión del conjunto: la localización histórica del obrador, una síntesis de su trayectoria a partir de la genealogía familiar y una visión de los principales productos de Cal Terrisser, que incluye una relación tanto de las vasijas fabricadas directamente por los Botifoll como de las que distribuían procedentes de otros centros alfareros. A lo largo del espacio, una serie de vitrinas dispuestas a ambos lados del recorrido conducían al visitante hasta el torno, situado en el extremo opuesto al acceso.

En estas vitrinas se exhibían los diferentes tipos de vasijas producidas en Cal Terrisser, cada una acompañada de una breve explicación sobre su forma, función y rasgos distintivos, así como de documentación gráfica elaborada durante el desarrollo de la investigación. La combinación entre los artefactos y esta documentación ha permitido establecer una conexión directa entre el objeto expuesto y el conocimiento que se deriva de él, haciendo visible el proceso que va de la investigación científica a la construcción del relato museográfico, especialmente a través de la disposición de los espacios (Wineman et al., 2006).

En algunos casos, el Museo Municipal conserva piezas provenientes directamente del legado de Josep Botifoll que presentan defectos de fabricación, como grietas o pequeñas deformaciones. Estos ejemplares permiten ilustrar de manera especialmente clara la realidad del proceso productivo y la existencia de piezas fallidas que nunca llegaron al mercado. En otros casos, las marcas de uso —particularmente evidentes en las vasijas cedidas por coleccionistas particulares— contribuyen a reforzar el relato sobre la funcionalidad y la vida cotidiana de los objetos, a menudo vinculados a tareas agrícolas relacionadas con el cultivo de la viña o la cría de ganado, actividades económicas centrales en el Martorell de los siglos XIX y XX.

Durante la visita a la exposición, era posible acceder a la galería de gemelos digitales del proyecto a través de la presencia de códigos QR, presentes tanto en los carteles expuestos como en los folletos que se ofrecían como recuerdo físico de la visita.

En el extremo final del recorrido, el torno original de la antigua alfarería, restaurado y reconstruido, ocupaba un lugar central en el discurso expositivo. Sobre el rodillo se conservó una pasta de barro crudo, endurecido por el paso del tiempo, con un pequeño jarro modelado en la parte superior, que también procedía del legado de Josep Botifoll y que ya había formado parte de la recreación del obrador expuesta en el museo entre 1950 y 1989.

Estos elementos establecen una doble conexión: por un lado, entre Cal Terrisser y la actualidad; por otro, entre los diferentes esfuerzos que el Museo Municipal ha llevado a cabo a lo largo del tiempo para preservar y transmitir la historia del municipio.

En este sentido, el 150 aniversario de la alfarería representó una oportunidad no solo para desarrollar una investigación rigurosa y hacerla accesible al público, sino también para recuperar el elemento emblemático del obrador. Desde el Museo Municipal se promovió y asumió la restauración del torno, llevada a cabo por la especialista Neus Campmany, que también coordinó las tareas de la reconstrucción de las partes perdidas, obra de la Fusteria Geli (Vilavenut). La limpieza, el tratamiento y la consolidación de los elementos conservados del torno, la reproducción de las partes perdidas y el tratamiento integral del acabado de todo el conjunto han permitido volverlo a poner al alcance del público de forma permanente.

A través del discurso expositivo, los objetos cotidianos se convierten en verdaderos catalizadores de recuerdos y experiencias personales, facilitando la identificación de los visitantes con el relato propuesto, con el objetivo de poner a las personas y sus experiencias vividas en el centro de la visita (Laporte, 2021: 149-151). Al mismo tiempo, la exposición actúa como herramienta de transferencia del conocimiento, transformando los resultados de la investigación en un discurso comprensible, compartido y socialmente relevante, que sitúa la cultura material en el centro de la construcción de la memoria colectiva.

5. Una exposición temporal con vocación de permanencia

A pesar de su carácter temporal, la exposición Cal Terrisser. 150 años de historia del obrador Botifoll ha tenido un impacto notable en la comunidad de Martorell, tanto por el número de visitantes como por la calidad de la recepción. A lo largo de los tres meses de vigencia, 377 personas visitaron la exposición durante los fines de semana, cifra que hay que contextualizar en relación con el horario restringido de apertura del Museo Municipal. A este número hay que sumar el impacto de los recursos digitales asociados a la muestra, que incrementaron de manera significativa el alcance del proyecto más allá de la visita presencial.

La recepción cualitativa de la exposición fue especialmente reveladora. Durante las visitas y, de forma muy significativa, en el marco de la inauguración, numerosos visitantes compartieron recuerdos personales vinculados a Cal Terrisser e informaron de la presencia de vasijas del obrador que todavía se conservan en sus hogares.

Este retorno espontáneo confirma una de las hipótesis planteadas en el marco de la investigación: que la pérdida de memoria colectiva asociada a la extinción de la actividad cerámica no había ido acompañada de una desaparición de los testimonios materiales, sino que éstos persistían de manera discreta en el ámbito doméstico, configurando un patrimonio latente con una fuerte capacidad evocadora.

Este mismo fenómeno se reflejó también en los comentarios recogidos en las redes sociales a raíz de la difusión de la exposición por parte del Ayuntamiento, donde muchos vecinos evocaban experiencias vividas en la tienda de Cal Terrisser, recuerdos de infancia o vínculos personales con la familia Botifoll. Expresiones como “Aquí mis padres me compraban platos y cosas para la cocina” o “Íbamos a menudo a comprar ollas y cántaros” ponen de manifiesto hasta qué punto estos objetos formaban parte del día a día de muchos hogares. Otros comentarios hacían referencia a las relaciones personales con la familia —“Eran de Can Carreras, una gran familia”, “Tenían mucha amistad en casa”—, revelando una dimensión afectiva que trasciende el uso funcional de los objetos. En conjunto, estos testimonios confirman que los artefactos expuestos actuaban como verdaderos catalizadores de memoria, reactivando relatos personales que, hasta entonces, permanecían en el ámbito privado.

La vocación de permanencia del proyecto se ha materializado también en el ámbito museográfico. Varios elementos de la exposición —entre los que se encuentran el plafón de bienvenida, el torno restaurado y una selección de piezas— se integrarán a partir de mediados de 2026 en la exposición permanente del Museo Municipal, concretamente en la planta baja, en una de las llamadas “tiendecillas”.

Paralelamente, el resto de los recursos generados en el marco de la exposición —los plafones informativos, la documentación gráfica y fotográfica y los modelos tridimensionales de las piezas— forman parte de un recurso digital de consulta permanente, accesible a través de la web del Centre d’Estudis Martorellencs. A estos contenidos se añade un podcast dedicado a la historia de la alfarería, integrado dentro de la serie El hilo del tiempo, que contribuye a ampliar el alcance del proyecto y a garantizar su accesibilidad más allá del espacio y del tiempo expositivos.

La experiencia de Cal Terrisser ha sido especialmente provechosa en relación con el proyecto ARTIFACTA, uno de cuyos objetivos principales es analizar los elementos identitarios que el fenómeno de la producción de cerámica ha contribuido a construir en determinados lugares de Cataluña, así como la forma en que estas identidades son percibidas —o han dejado de serlo— por la sociedad actual. La exposición se ha convertido, así, en un caso de estudio vivo que permite observar cómo el conocimiento histórico y su difusión pueden actuar como elementos de cohesión, capaces de generar sentimiento de pertenencia incluso en aquellos casos en que la actividad productiva ha desaparecido y la memoria colectiva parece haberse desvanecido (Lowenthal, 1998: 80).

En conjunto, la experiencia pone de manifiesto que una exposición temporal puede generar un legado que trascienda su duración, tanto a través de la incorporación de elementos a la exposición permanente como mediante recursos digitales y relatos compartidos. En este sentido, el proyecto de Cal Terrisser evidencia el papel fundamental de los museos locales como espacios de mediación entre la investigación académica y la sociedad, capaces de articular memorias colectivas y transformar el conocimiento científico en una experiencia significativa y compartida.

Notas


(1)

Créditos: Diseño museográfico: Proyecto y dirección: Centre d’Estudis Martorellencs y Museo Municipal Vicenç Ros. Documentación y estudio: Esther Travé Allepuz, Alfred Mauri Martí, Montserrat Farreny Agràs. Modelado 3D: Isidre Ot Padilla (Virtual Past 3D) Montaje audiovisual y podcast: Alfred Mauri. Recursos gráficos e infografías: Alfred Mauri y Esther Travé. Elementos de patrimonio mueble: Museo Municipal Vicenç Ros de Martorell, Colecciones particulares Benavente-Vidal y J. Arús. Producción y montaje: Construcción e instalación: Centre d’Estudis Martorellencs. Impresión gráfica: Artsdomotica, S.L. Restauración: Neus Campmany y Fusteria Geli. Agradecimientos: Ayuntamiento de Martorell, Museos de Martorell, Josep Arús, Mercè Vidal, Ramon Benavente, Esther Botifoll, Joan Vicens y Ferran Balanza.

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Créditos: Diseño museográfico: Proyecto y dirección: Centre d’Estudis Martorellencs y Museo Municipal Vicenç Ros. Documentación y estudio: Esther Travé Allepuz, Alfred Mauri Martí, Montserrat Farreny Agràs. Modelado 3D: Isidre Ot Padilla (Virtual Past 3D) Montaje audiovisual y podcast: Alfred Mauri. Recursos gráficos e infografías: Alfred Mauri y Esther Travé. Elementos de patrimonio mueble: Museo Municipal Vicenç Ros de Martorell, Colecciones particulares Benavente-Vidal y J. Arús. Producción y montaje: Construcción e instalación: Centre d’Estudis Martorellencs. Impresión gráfica: Artsdomotica, S.L. Restauración: Neus Campmany y Fusteria Geli. Agradecimientos: Ayuntamiento de Martorell, Museos de Martorell, Josep Arús, Mercè Vidal, Ramon Benavente, Esther Botifoll, Joan Vicens y Ferran Balanza.

(2)

ARTIFACTA: Producción, tradición, resignificación y cambio social. Un estudio interdisciplinar de la alfarería postmedieval de obra negra en Cataluña (siglos XIV-XX). Proyecto PID2023-146298NB-I00, desarrollado en la Universidad de Barcelona (IP: Esther Travé Allepuz), con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación (MICIU/AEI/10.13039/5011000110033), y con fondos FEDER, UE.

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ARTIFACTA: Producción, tradición, resignificación y cambio social. Un estudio interdisciplinar de la alfarería postmedieval de obra negra en Cataluña (siglos XIV-XX). Proyecto PID2023-146298NB-I00, desarrollado en la Universidad de Barcelona (IP: Esther Travé Allepuz), con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación (MICIU/AEI/10.13039/5011000110033), y con fondos FEDER, UE.

(3)

Proyecto La actividad cerámica en Martorell: patrimonio etnológico y cultura material (AP05/25). Centre d’Estudis Martorellencs y Museo Municipal Vicenç Ros de Martorell, desarrollado con financiación recibida por parte del Instituto Ramon Muntaner y fondos propios. El diseño y montaje de la exposición ha contado con financiación complementaria de la Generalitat de Catalunya - Departamento de Cultura, así como la restauración del torno y de la pasta de barro, que ha sido posible gracias a la financiación recibida por parte de la Diputación de Barcelona - Red de Museos Locales.

(3)

Proyecto La actividad cerámica en Martorell: patrimonio etnológico y cultura material (AP05/25). Centre d’Estudis Martorellencs y Museo Municipal Vicenç Ros de Martorell, desarrollado con financiación recibida por parte del Instituto Ramon Muntaner y fondos propios. El diseño y montaje de la exposición ha contado con financiación complementaria de la Generalitat de Catalunya - Departamento de Cultura, así como la restauración del torno y de la pasta de barro, que ha sido posible gracias a la financiación recibida por parte de la Diputación de Barcelona - Red de Museos Locales.

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